INDICE DE CONTENIDOS

22 - ENSAYO SOBRE EL DON
21 - POR UN FEMINISMO DE LA RECUPERACION
20 - LO QUE SE OCULTA TRAS LA CUESTION DEL
VELO ISLAMICO .
19 - LAS SERRANAS (primer avance)
18 -EL CREACIONISMO Y LA DOMINACIÓN:
VIGENCIA DE KROPOTKIN
17 - LOS LIMITES Y LA COMPLACENCIA
16 - A LA VERDAD - Lope de Vega
15 - D. Quijote explica a unos cabreros la edad dorada y se declara defensor del modo de vida de las mujeres en aquellos tiempos (Miguel de Cervantes)
14 - LA DEGENERACIÓN DE LA RAZA HUMANA POR LA
PÉRDIDA DE SUS CUALIDADES FUNDAMENTALES.
13 - ¿DÓNDE ESTA WALLYS? (un juego semántico)
12 - EL EQUIVOCO DE NIETZSCHE
11 - El abrazo materno y el continuum del sistema sexual de
la maternidad: a proposito del Metodo Madre Canguro
10 - PARTO ORGASMICO: testimonio de mujer y
explicación fisiológica.
9 - Sobre la función orgánica y social de la sexualidad (I)
8 - Hace falta una Declaracion Universal de la Condicion
humana.
7 - Aunque el fascismo se vista de seda, fascismo se queda.
6 - Tres versos de Lope de Vega
5 - Nota aneja al libro Pariremos con Placer (2ª edición)
4 - El deseo materno existe y hay que decirlo
3 - Amamantar por placer (reseña de un libro)
2 - ¿Domina el sistema neurológico los demás sistemas del
cuerpo? - Las cosas como son y las palabras para decirlo
1 - Objetivos de AMARYI



sábado, 30 de agosto de 2008

¿Domina el sistema neurológico los demás sistemas del cuerpo?

DOMINA EL SISTEMA NEUROLÓGICO HUMANO A LOS DEMÁS SISTEMAS DEL CUERPO?
Las cosas como son y las palabras para decirlas.


Recientemente han intentado convencerme de que el sistema neurológico humano es superior y domina sobre el resto de los sistemas que forman nuestro cuerpo. La cuestión me ha parecido muy importante, y me ha movido a escribir estas líneas.

Nuestra civilización tiene un lenguaje adaptado. Esto quiere decir que nombramos y pensamos las cosas definiéndolas por la manera en que tienen de funcionar en esta sociedad. Las cosas de la vida que pasan pero que no se ven, no se nombran ni se piensan; y cuando las percibes, no tenemos palabras para decirlas. Y así es como, cuando la percepción pasa, lo que habíamos percibido en un momento dado, retorna a su condición de invisible.

La adaptación del lenguaje es, claro está relativa; en muchos aspectos las relaciones de dominio tenazmente invisibilizadas, se ponen en evidencia; también las comparaciones entre distintas culturas nos hacen ver que lo que creíamos inmutable no lo es, o que lo que creíamos monolítico resulta que puede ser descompuesto en miles de otras cosas que se reorganizan continuamente de forma diversa y caótica, etc. etc. Pero aún así, las palabras son el esqueleto básico del orden simbólico que se instala en nuestro inconsciente y nos gobierna en muchos aspectos.

La incapacidad de imaginarnos y de conceptualizar muchas cosas de la vida y de su funcionamiento, es tan importante que, sin ella, los discursos que sustentan la represión de la vida en todos los campos, no se podrían mantener.

Por ejemplo, la incapacidad de imaginarnos y de conceptualizar la verdadera maternidad, o la armonía natural entre los dos sexos, la fraternidad entre hombres y mujeres que debería englobar las relaciones coitales (y no a la inversa, como manda el orden falocéntrico), o la armonía natural entre generaciones, etc. etc.

Otro ejemplo es el del pobre Machado, que tras percibir el distinto funcionamiento de la vida y del mundo de la dominación, tenía que dar un rodeo para distinguirlos, con aquello de “lo que se pierde si no se da’ y ‘lo que se pierde si no se guarda”, y así seguimos dando rodeos para distinguir las cosas.

También Bergman en su documental Restaurar el paradigma original… tiene que empezar por explicar el título; explicar lo que es un ‘paradigma’ (la presunción que nos hacemos de las cosas), para que se pueda entender que tenemos una presunción implícita equivocada del concepto de maternidad y del cuidado de l@s bebés.

Esta reflexión se centra en la presunción equivocada que nos hacemos de las cosas que son diferentes; una extraña tendencia a ver las diferencias en un orden jerárquico, sin ni siquiera darnos cuenta de que la jerarquización puede ser algo innecesario y ajeno a ellas. Pues la asignación de categorías jerárquicas es inconsciente y casi automática, y tenemos la mente siempre dispuesta a verlo todo jerárquicamente, los calificativos clasificadores de mejor, más fuerte, más importante, superior, más list@, más guap@, etc., en la punta de la lengua. Hay dos sexos en los seres humanos, y, zás, ya está, uno es superior a otro: hemos construido toda una civilización basada en la presunción de que los hombres son mejores y superiores que las mujeres, etc. etc., superioridad que ha sido profusamente argumentada con todo tipo de disparates sostenidos por las ciencias, las humanidades, las religiones, etc., durante siglos y siglos. Puesto que llevamos siglos viéndonos a nosotr@s mism@s y a nuestr@s hij@s, etc. jerarquizad@s, no es de extrañar que tengamos esta incapacidad de ver las cosas como son.

Sin entrar en la intencionalidad, en el por qué se inventó esta peculiar manera de ver las cosas, es preciso fijarse en ella para poder entender por qué el funcionamiento armónico y unísono de los sistemas que forman un ser vivo no nos cabe en la cabeza; y eso que tenemos la palabra para decirlo, la palabra sinergia: la decimos pero aún así, es como si no acabara de entrarnos en la cabeza.

La filosofía griega sentó las bases de la generalización del patriarcado en el siglo V a.c., con esta manera equívoca de ver las cosas. Aristóteles resumió este equívoco con aquello de que

Para hacer grandes cosas es preciso ser tan superior a los semejantes como lo es el hombre a la mujer, el padre a los hijos, el señor a los esclavos.

Haciendo trizas las relaciones sinérgicas, armónicas, de consanguinidad y grupales, entre los seres humanos que habían resultado de la propia evolución de la vida.

La simbiogénesis o endosimbiosis seriada es la teoría evolutiva que dice que las formas de vida evolucionaron de las más simples a las más complejas, por acoplamientos simbióticos. Es decir, que dos formas de vida con capacidad de autorregulación en sus ecosistemas correspondientes, se unen creando una autorregulación común y un ecosistema común más favorable para ambas. Y así se fueron haciendo organismos cada vez más complejos con sistema de autorregulación común, que engloba de forma armonizada los sistemas que le forman, y sus autorregulaciones específicas. La armonía entre las autorregulaciones de cada parte y la autorregulación del conjunto en un organismo complejo solo se puede entender como el resultado de un proceso evolutivo endosimbiótico; el resultado, el funcionamiento armónico común se ha llamado sinergia. En una organización sinérgica, cada parte realiza su función con su movimiento propio establecido filogenéticamente. Nadie le da órdenes a un glóbulo rojo de lo que tiene que hacer. Sin la perspectiva evolutiva de la simbiogénesis, es imposible imaginar que algo tan complejo funcione de modo armonioso y sincronizado como lo hace el cuerpo humano. ¿Cómo es posible que todos los sistemas del cuerpo humano funcionen al unísono, a todos los niveles, molecular, plasmático, celular, tejidos, órganos, sistemas enteros, etc., todas las reacciones químicas, físicas, los cambios moleculares, etc.? El acoplamiento sincronizado de las células para formar tejidos, los tejidos para formar órganos, las redes vasculares, neurales, neuromusculares, etc., es el resultado de un proceso evolutivo ‘endosimbiótico’. Puede haber otros fenómenos, pero esto es lo esencial de la vida y de su evolución.

La diversidad es imprescindible para el funcionamiento de la vida, y en el del cuerpo humano que, como dice Laborit, es un conjunto hipercomplejo de sistemas; tiene que haber diversidad para realizar las distintas y complejas funciones, unidas sinérgicamente. ¿Cómo es posible que la humanidad se haya pasado 2 ó 3 milenios creyendo que los hombres son más importantes o mejores o superiores que las mujeres? ¿No es obvio que la diferencia de sexos es imprescindible para el funcionamiento de la vida, es decir, que cada uno de ellos no podría existir sin el funcionamiento del otro? Los sistemas que forman nuestro cuerpo son todos imprescindibles (cada uno necesita del conjunto y el conjunto necesita de cada uno) e importantes.

Al jerarquizar las diferencias y hacer que unas cosas sean mejores y superiores que otras, rompemos la armonía fijada evolutivamente. Y además nos impide comprender y mantener el sentido que tiene la diversidad en la vida. Por ejemplo, cuando se traduce ‘maternal’ (Bachofen) por ‘matriarcal’, al asignar a la madre la función de mando la sustraemos la función libidinal fijada evolutivamente para el mantenimiento de la vida humana.

Si hay una palabra para definir la vida esa palabra es armonía. La armonía de la diversidad. Porque cualquier ente orgánico, cualquier especie está hecha de funciones diversas necesariamente armonizadas.

En las manadas de elefantes que recorren todavía algunas sabanas, se observa que las hembras y los machos caminan agrupad@s por sexos, y que a la cabeza del grupo de hembras marcha la más vieja… y esto se interpreta como una posición de dominio, y se dice que esta hembra es la ‘matriarca’ del grupo. La hembra más vieja es la que tiene más experiencia y más conocimiento acumulado y por eso realiza la función de ir abriendo el camino. Pero ¿tiene que suponer necesariamente una relación de dominio sobre las demás? ¿Por qué tenemos que entender una función específica como superior? ¿Quizá porque en nuestro mundo cuando alguien controla algo lo utiliza para manipular a los demás? Pasa lo mismo con el ‘jefe’ indio de nuestras películas de indios y vaqueros. Ahora resulta que con la palabra ‘jefe’ se traducía una palabra de la lengua indígena que no quería decir ‘jefe’, sino otra cosa que no existe en nuestro mundo, y era una función general de servicio, necesaria para el funcionamiento grupal. Este ‘jefe’ no tenía ningún poder de decisión, y su función no tenía ninguna connotación de dominio o de superioridad, aunque tuviera el reconocimiento de sus herman@s de hacerse cargo de una serie de labores grupales (lo mismo que hay un servicio de barrenderos para que funcionen las economías domésticas). Porque resulta que el tal ‘jefe’ era el mayor currante de todo el grupo, que trabajaba para todo el colectivo. ¡Cuántas funciones y cuántas cosas reales pero invisibles hay todavía que no tienen palabras para decirlas!

¿Por qué traducimos interpretando esa función del indio como si fuera una función de ‘jefatura’ (que implica tomar decisiones por los demás, dar órdenes, controlar su ejecución, etc.), que nada tiene que ver con la función que en realidad hacía, y que se puede hacer sencillamente sin atribuirle categoría jerárquica? Desde luego, es difícil de imaginar cosas de las que no hemos tenido ni siquiera la noción de su existencia, ni han sido nombradas en nuestra cultura. Como tampoco entendemos la diversidad de funciones de la vida, y que la vida es un encaje de diversas funciones armónicamente acopladas. Y en cambio estamos acostumbrad@s a un tipo determinado de funcionamiento en los que siempre hay alguien que está por encima de otr@s.

Entonces, lo que pasa es que, si se jerarquiza una función que no tiene nada que ver con tomar decisiones por los demás, dar órdenes y controlar su ejecución, es precisamente para introducir estas otras funciones que en principio eran ajenas a la función original.

La categoría jerárquica se atribuye además de acuerdo con el tipo de dominación que rige en nuestra civilización: lo que hacen los hombres, las mujeres, l@s niñ@s, los señores, los esclavos…

Y también, como en nuestra civilización la dominación descansa en la quiebra de la armonía entre el cerebro límbico y el neocortex, y en el sometimiento del primero al segundo (para mantener reprimida una parte de nuestra vitalidad), decimos que el neocortex es el ‘cerebro superior’, y así se explica y se dice cuando se estudia el cerebro humano.

Y en línea con esto, se dice que el sistema neurológico domina y es superior al resto de sistemas.

El argumento que me daban para defender la superioridad del cerebro y del sistema neurológico sobre los demás sistemas del cuerpo humano, era el cráneo, la osamenta que tenemos para protegerlo, que ningún otro órgano tiene.

Y seguimos con lo mismo, porque la vida pone dispositivos para proteger las cosas que hay que proteger, y es absurdo establecer una jerarquía entre las cosas por el tipo de protección que tienen. El tipo de protección es el adecuado para cada cosa, y precisamente porque son distintas y diversas cada una tiene distinta protección; y resulta que el cerebro, la masa encefálica, los lóbulos y las glándulas son de una textura super blanda que debe tener una adecuada protección. Lo mismo que la caja torácica, todo el costillar está para proteger el corazón y los pulmones, etc. Para que se entienda mejor:

Los delfines cuando van de un sitio a otro, nadan poniendo en medio de tod@s a las madres con crías para protegerlas, y esto no quiere decir que la madre con la cría, por estar especialmente protegida, sea un tipo de delfín ‘superior’ o ‘dominante’.

Todo es cuestión del cristal con el que se mira. Porque mira por donde, si en lugar de ser una delfina madre fuera un delfín macho, seguramente nos dirían que es el ‘jefe’ o el ‘patriarca’ que va escoltado por sus subordinados. Pero como es una delfina madre con su cría, a nadie se le ocurre decir que la delfina es superior, sino que se entiende por sentido común el proteger lo que debe ser protegido (o en todo caso, se diría que la delfina es inferior porque es más débil)

Según la jerarquía social establecida (Aristóteles), a quien deba ser protegido suele considerársele como más débil e inferior: así se consideraba inferior a las mujeres, a l@s niñ@s, etc. Pero en cambio, si se protege a un hombre, no es porque sea más débil, sino porque es un jefe superior, como el sistema neurológico humano que ‘domina’ nuestro cuerpo.

El otro argumento que se me daba para establecer la superioridad del sistema neurológico es que es lo último que deja de funcionar cuando uno se muere, es decir, que la muerte se declara con el electroencefalograma plano. Tampoco le veo sentido a este argumento. Es posible que sea el último sistema en dejar de funcionar, y puede ser una observación interesante para tener en cuenta en el funcionamiento del cuerpo, pero ¿por qué este aspecto específico tiene que configurarle como más importante, superior o dominante sobre los demás sistemas? Me parece tan arbitrario como el decir lo contrario, que el primero que deja de funcionar es el más importante, el que domina a los demás o el ‘superior’; y que por eso, tras fallar el más importante, se empiezan a morir los demás. Antes, cuando no había sistemas de ventilación artificial ni electroencefalogramas, se decía que nos moríamos cuando se paraba el corazón y dejábamos de respirar, porque dejamos de meter oxígeno. ¿Se consideraba por eso el sistema respiratorio o el cardiovascular ‘superior’ a los demás? También podríamos establecer que el sistema ‘superior’ es el reproductivo, porque ahí es donde nace y se hace el embrión humano; o que el ‘superior’ es el sistema erógeno porque es el que nos da más placer, y el placer es lo que mueve la vida… ¿Más sugerencias para establecer un baremo de categorías jerárquicas? Puede ser el sistema que más trabaje, el que más calorías queme, o el que menos, según nos pille el día. En las modas, da igual la moda que sea, lo importante es que exista la moda para que haya un baremo con respecto al cual clasificar a las mujeres para fomentar la competitividad. Pero en las cosas de la dominación, ahí los baremos no son arbitrarios, lo superior no puede ser cualquier cosa.

¿Por qué no se ve la función del sistema neurológico como una función al servicio de la sinergia corporal, al igual que el placer, o que el sistema cardio-vascular (un sistema de distribución a cada célula del oxígeno, nutrientes, etc. y de retirada de los productos de desecho), o que el sistema digestivo (que da las ‘ordenes’ al cerebro -en realidad envía señales- para que aparezca la pulsión de las ganas de comer, y que es capaz de despiezar y desmenuzar todo lo que ingerimos, de separar lo que sirve de los productos de desecho, de filtrarlo todo y transformarlo en las sustancias que todas y cada una de las demás células requieren), o los órganos de la percepción sensorial (ojos, oídos…) que ‘dan las órdenes’ al cerebro de tantas y tantas cosas?

Los discursos de la dominación, con su jerarquización, aplastan el sentido que tiene la diversidad y distorsionan las funciones originales; nos impide ver que la vida es la armonía de la diversidad, una autorregulación sin línea de mandos jerárquica.

De hecho no hay argumentos, pues todos dependen de la perspectiva. Todos los sistemas del cuerpo se están continuamente enviando señales (enzimas, moduladores, hormonas, etc.) que se pueden ver como órdenes emitidas por organismos jerarquizados a conveniencia, o como funciones o señales entre organismos in-formacionalmente relacionados (con trasvase de materia y energía), dentro de la autorregulación sinérgica y común del cuerpo humano.

Lo que se jerarquiza es por conveniencia social; es una arbitrariedad sujeta, determinada o impuesta por el pacto social; pero esta arbitrariedad es ajena al funcionamiento de la vida.

Una vez establecida la superioridad del cerebro y del sistema neurológico, entonces sólo hay que dar un pequeño paso para establecer la superioridad de los que tienen el cerebro más desarrollado, es decir los que son más ‘inteligentes’.

Y así con poco esfuerzo llegamos al paradigma fascista de los superhombres, de la inteligencia artificial y de la élite de superhombres ‘inteligentes’ que deben gobernar el mundo.

En un principio ya no hay necesidad de asociar la inteligencia superior a los hombres, a los adultos, a determinadas razas, o religiones, o linajes o a su poderío económico… pero si escarbamos un poco también nos acaban diciendo que tal raza tiene un determinado diámetro cráneo-encefálico o un coeficiente intelectual mayor, que tal religión tiene acumulada tanta sabiduría, que tales linajes y sectores sociales tienen más desarrollada la inteligencia y también la educan mejor, que poseen técnicas para desarrollar la inteligencia, etc. etc.

La Mimosa, 25 de agosto 2008


Se entiende que cada nivel de organización debe tener por finalidad la del conjunto,
y que la finalidad del conjunto debe permitir la de cada nivel de organización subyacente(…)
Si en un organismo no existen jerarquías, no existe relación de dominio,
es porque cada célula, cada órgano, cada sistema,
cumple una función cuya finalidad es participar en la conservación de la estructura del conjunto,
sin la cual ningún nivel de organización, del más simple al más complejo, podría sobrevivir.

Henri Laborit, Mecanismos biológicos y sociológicos de la agresividad, en La violence et se causes, ed.UNESCO, Paris 1981. (pág.49). Se puede descargar en
www.unesco.org

lunes, 25 de agosto de 2008

Objetivos de Amaryi

OBJETIVO GENERAL

Recuperar la maternidad impulsada por el deseo
y como parte de la vida sexual de la mujer;

Recuperar la maternidad como punto de partida para la vertebración
de todo el tejido social


OBJETIVOS PARCIALES

1) Recuperar la sexualidad de la mujer

* Recuperar el cuerpo de la mujer; recuperar la sensibilidad y la conciencia del útero como órgano que palpita con la excitación sexual, como impulso y latido de la vida, para que deje de estar contraído (danzas del vientre, visualizaciones)
* Realizar una información específicamente dirigida a las niñas sobre el punto anterior, de manera que puedan crecer con la conciencia y la sensibilidad del útero despierta.
* Impulsar la vida doméstica en asientos bajos, a ras de tierra.
* Trabajar las formas artísticas que recreen y organicen una simbología de la sexualidad uterina de la mujer en general y de la materna en particular.
* Promover el derecho de las criaturas a nacer de úteros no contraídos y de cuerpos de mujer sexual y bionergéticamente vivos (Reich); por el derecho a nacer siendo deseadas desde esos cuerpos; promover el reconocimiento del deseo de las criaturas hacia el cuerpo materno.

2) Apoyar los movimientos a favor de la humanización del parto y del nacimiento

Promover la información sobre lo que es parir y nacer, y trabajar por conseguir:

* que el parto sea considerado como algo propio de la mujer
* que toda mujer que lo desee pueda parir en casa, en la intimidad
* que los partos hospitalarios se humanicen, empezando por hacer respetar las recomendaciones de la
OMS sobre partos
* la autogestión de la salud y una medicina no autoritaria al servicio de las mujeres.

3) Apoyar los movimientos de comadres (doulas) y comadronas

Que tienden a recuperar las relaciones de hermandad entre las mujeres

4) Apoyar los movimientos y colectivos que trabajan por la protección de la exterogestación y la
lactancia materna, y que promuevan:


* la recuperación del co-lecho y del hábito de llevar a las criaturas pegadas al cuerpo, mediante
pañuelos o bandoleras, etc,
* la eliminación de chupetes de plástico, sillitas, cunas etc
* la presencia e integración de la pareja madre-criatura para humanizar los ambientes
laborales y públicos.
* denunciar el capitalismo y el trabajo asalariado como un obstáculo para la realización de la
maternidad.
* promover redes materiales y afectivas de apoyo para respaldar a toda mujer que realice la
opción libre de ser madre.
* apoyar las campañas de ampliación de la baja de maternidad.


5) Recuperar la mujer, recuperar la dignidad y la diversidad de su libido y el reconocimiento de su función social benefactora

* Recuperar la maternidad como algo propio de su vida sexual, independiente de la institución del
Matrimonio, de la realización de los patrimonios, de la revalorización de las plusvalías, y de cualquier
relación de Poder hombre/mujer.
* Promover un paradigma de mujer que rompa con el status de inferioridad social y de sumisión
milenaria al varón, y con la posición de Autoridad de la madre patriarcal hacia sus criaturas.

6) Recuperar la masculinidad entrañable:

* Una masculinidad basada en la abolición de las relaciones de poder hombre/mujer y
adult@s/niñ@s
*Comprometida en el restablecimiento del tejido social sinérgico y no jerárquico, basado en las
relaciones armónicas naturales entre los sexos y entre la adultez y la niñez
* Comprometida en la recuperación de la sociedad matrifocal y la función social del colectivo de
hombres en dicha organización.
* Comprometida con el cuidado y el bienestar de las criaturas de su entorno inmediato
*Apoyar los colectivos de hombres que trabajan por todo esto.

7) Promover el desarrollo y la integridad de las criaturas

* Denunciando su inferiorización social y el estatus de superioridad adulta y todas las formas de maltrato físico y psicológico que atentan al desarrollo de su capacidad de amar, tanto las realizadas por acción como por omisión.

* Apoyando las iniciativas que promuevan la participación de las criaturas en las decisiones que afectan a toda la vida cotidiana.
Para recuperar el tiempo y el espacio –la organización social- de una infancia libre de Autoridad; el derecho de las criaturas a su sexualidad, a comer, a dormir, a jugar, lo que quieran, cuando quieran; su capacidad de iniciativa, de curiosidad, de aprendizaje, de desear, de amar y ser amadas.

8) Apoyar los proyectos y movimientos de aprendizaje en libertad y/o de crecer sin escuela, y todos los que tiendan a sustituir el actual sistema de escolarización por alternativas que respeten los deseos y la curiosidad de
l@s niñ@s.


9) Apoyar proyectos y movimientos tendentes a recuperar la organización social acorde con la autorregulación natural de la vida humana y que promocionen:

* la deconstrucción de los géneros y del actual sistema de identidad individual
* la estructura grupal horizontal, como por ejemplo las colectividades, en la que la
maternidad es posible
* la sociedad basada en la realización del bienestar, frente a la sociedad basada en la
realización del Capital (= realización de los patrimonios)
* el sistema horizontal de disfrute de bienes de uso y consumo (frente al sistema económico de
reproducción vertical de patrimonios)
* la transmisión y el reconocimiento de la experiencia y de la sabiduría de la vida, que
ancestralmente se transmitía de madres a hijas.

10) Promover la investigación, documentación, debate e información acerca de todos los puntos
anteriores.

miércoles, 16 de julio de 2008

Pariremos con placer, la sexualidad oculta de las mujeres














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PARIREMOS CON PLACER
La sexualidad oculta de las mujeres
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Artículo inédito, resúmen del libro Pariremos con placer (3ª edición). - julio 2008

Ser madre significa existir y usar el propio cuerpo en función del hombre, y por lo tanto una vez más carecer del sentido y del valor del propio cuerpoy de la propia existencia a todos los niveles. Esta negación de sí misma es interiorizada a niveles tan profundos que es como si las mujeres, a lo largo de toda su historia, no hiciesen más que repetir esta experiencia de autodestrucción. (Lea Melandri La infamia originaria (1))


En el siglo pasado se publicaron varios trabajos muy importantes relativos a nuestra sexualidad y al parto, que no han sido suficientemente reconocidos y divulgados. Entre esta literatura se encuentra lo que se reseña en este artículo.
La obra del obstetra inglés Grantley Dick Read (2), recoge una investigación que comenzó con su observación de que la dificultad de un parto estaba en relación directa con el grado de stress de la madre; stress que Read veía a su vez relacionado con el miedo y la ignorancia. Esta observación junto con su creencia, como conocedor de la biología del cuerpo humano, de que no hay procesos fisiológicos que se produzcan con dolor en condiciones normales de salud, le llevó a realizar diferentes estudios: uno de ellos sobre el parto en aborígenes africanas; otro sobre los receptores del dolor, y finalmente, sobre el funcionamiento neuromuscular de la bolsa uterina. Grosso modo sus conclusiones fueron estas:
Sobre el parto en aborígenes africanas llegó a la conclusión de que en las civilizaciones primitivas o tribales en las que no existen divinidades o apenas tiene relevancia la religión, se concibe el parto como algo absolutamente fisiológico y que acontece sin dolor (3).
En cuanto al estudio de los receptores de dolor, realizado en humanos y también en algunos animales, le llevó a afirmar que el dolor es un sistema de defensa. En primer lugar, por la misma localización y disposición de los nociceptors (las terminaciones nerviosas sensibles a la agresión que transmiten la sensación de dolor), para realizar la función de proteger las partes más delicadas de nuestro organismo; por eso, por ejemplo, tenemos más sensibilidad ante el dolor en la parte delantera de nuestro cuerpo, para proteger las vísceras, que en la espalda. En segundo lugar, por el tipo de sensibilidad específica de los nociceptors para el tipo de defensa que se requiere: así afirma que pegar un tajo con el bisturí a un útero no duele, en cambio duele mucho el calambre, la disfunción del movimiento de distensión muscular, que es lo que hay que evitar para que el parto fluya fisiológicamente. Es decir, que el dolor del 'calambre’ de los músculos del útero está ahí para evitar que el parto se realice de ese modo.
En cuanto a la anatomía neuromuscular del útero, Read observó tres capas de fibras musculares: las longitudinales, las circulares y las intermedias (ver Figura 1 al comienzo).
Las intermedias, que forman la capa media de la pared de la bolsa uterina, son haces muy apretados que rodean, en forma de ochos y de espirales, los vasos sanguíneos que suministran el oxígeno a las células y retiran los productos de desecho; son un dispositivo previsto para acompañar el intenso trabajo de los músculos uterinos durante el parto; Read asegura que esta actividad muscular para aumentar el flujo sanguíneo es importantísima para la fisiología del parto (por ejemplo, es sabido que algunos deportistas se transfunden bolsas de sangre para incrementar su rendimiento).
Los haces circulares, como puede observarse en la Figura 1, son escasos en la parte superior de la bolsa uterina y se van haciendo más seguidos hacia la parte media inferior, para terminar formando los compactos haces circulares del cérvix. Read explica que los músculos longitudinales y los circulares forman un par que debe funcionar de manera sincronizada: cuando unos están contraídos los otros se distienden y viceversa, y pone varios ejemplos, como el del bíceps y el tríceps de nuestros brazos: cuando doblamos el brazo el tríceps se contrae el bíceps se distiende, y cuando estiramos el brazo, sucede lo contrario; continuamente movemos el brazo y nuestros músculos funcionan a la par, sin producir dolor, a menos que alguno sufra alguna 'contractura' que lo impida; pone también el ejemplo de la vejiga urinaria, que tiene una anatomía muscular aparentemente similar a la del útero: los haces longitudinales están distendidos y los circulares contraídos para retener la orina: cuando orinamos, los circulares se distienden para permitir que el movimiento de contracción-distensión de los longitudinales expulsen la orina.
Así, explica Read, los haces longitudinales tienen la función de vaciar y los circulares de retener, y cuando los longitudinales empujan hacia fuera, los circulares deben de aflojarse y distenderse (aflojar la garra, como dice el también obstetra F.Leboyer (4)), lo mismo en el útero que en la vejiga urinaria. Continúa explicando Read que los haces longitudinales están inervados al sistema nervioso parasimpático (snps) mientras que los circulares al simpático (sns). Como es sabido, el snps, también llamado sistema vagal, es el que se activa en el estado de relajación, y el sns el que funciona en estado de stress y de alerta; de manera que por eso, concluye Read, el cérvix no ‘dilata’ cuando la mujer está en ese estado, con el sns activado (la fisiología de parto, establecida a lo largo de la evolución, prevee la detención de un proceso de parto si aparece un riesgo para la hembra; por eso el cérvix no afloja la garra si la mujer está en estado de stress); de manera que las fibras circulares, en lugar de funcionar acompasadamente en armonía con el movimiento de los longitudinales, ofrecen una resistencia que hace entrar a estos últimos en un movimiento espasmódico; unos espasmos que producen el dolor del calambre, pero que no se reconocen como tales sino como si fueran las contracciones normales del parto.
Así es como Read llega a la conclusión de que el miedo, que mantiene activo el sistema simpático, impide la relajación y la distensión de los músculos circulares de la boca del útero, produciendo el movimiento espástico o espasmódico del útero, lo que considera una disfunción de la fisiología natural y normal del parto.
En la comparación que hace Read entre el funcionamiento de la vejiga urinaria y el del útero, creo que está la clave del último paso que le faltó dar a este honrado y genial investigador, para entender definitivamente la fisiología del parto. Porque el útero, a diferencia de la vejiga urinaria, tiene receptores de oxitocina en el tejido muscular… para activarse con la llegada de esta hormona; es decir, en el útero interviene la sexualidad cosa que no sucede en la vejiga urinaria, y por eso su fisiología no es del todo similar ni comparable a la del útero.
De hecho, cuando se induce o se quiere acelerar un parto con oxitocina sintética, lo que sucede es que las fibras longitudinales del útero se baten espasmódicamente, pegando tirones a las fibras circulares que permanecen contraídas (además la oxitocina sintética llega en tromba en lugar de llegar de forma pulsátil). Por eso es muy frecuente que un parto inducido acabe en cesárea. La fisiología natural del parto supone el estado de relajación de la mujer, el sns desactivado y la producción natural de oxitocina.

En 1966, unos años después de la publicación de la obra de Read, William Masters y Virginia Johnson publicaron su Human Sexual Response (5), en el que recogen el movimiento del útero que tiene lugar en todos los orgasmos femeninos. L@s autor@s dibujan en una lámina el movimiento del útero durante el orgasmo (Fig. 2 al comienzo del artículo), y en otras, la secuencia de dicho movimiento registrado con electrodos intrauterinos (Figs. 3 y 4 al comienzo del artículo): una sucesión de contracciones-distensiones, un latido rítmico… que es lo mismo que tiene que realizar el útero durante el trabajo de parto. Lo asombroso es que la obstetricia y las mujeres y el mundo en general, hemos continuado sin relacionar el trabajo del parto con el orgasmo, como si el parto con dolor fuera consustancial a la condición de la hembra humana.
Porque, de algún modo, el mecanismo neuromuscular del útero descrito por Read, se completa con el ‘electrouterograma’ del orgasmo. Frederick Leboyer (4), sin necesidad de electrodos intrauterinos, también ha observado y explicado los dos tipos de ‘contracciones’ en los partos: las patológicas (con terribles dolores) y las normales (generadoras de placer).

Todo esto nos permite entender, por fin, los testimonios antropológicos acerca de pueblos enteros que desconocían el dolor en el parto (Montaigne, Bartolomé de las Casas, los bosquimanos del siglo pasado, etc.). Y así mismo la maldición divina del ‘parirás con dolor’, que implícitamente no sólo dice que antes no se paría con dolor, sino además que sabían cómo hacerlo.
Desde luego tenía razón Read, de que el miedo no permite la relajación de los haces circulares del útero; porque el miedo es incompatible con cualquier acto sexual; toda la sexualidad por definición es la extrema relajación, la activación total del tono vagal, la confianza en el entorno, el switch off del simpático y de la intervención del neocortex, etc., lo opuesto al estado neuro-endocrino-muscular de un cuerpo que tiene miedo. Fue una aproximación certera la de Read; sólo faltó entender el parto como un acto sexual.
Ahora bien, entender el parto como un acto sexual implica una aproximación a la sexualidad femenina diferente de la establecida en la dominación patriarcal que, para empezar, es exclusivamente falocéntrica.
Pese al paradigma falocrático vigente, en el siglo pasado hubo mujeres obstetras que abordaron la maternidad desde la perspectiva de la verdadera sexualidad femenina. Por ejemplo, la norteamericana Niles Newton, médico de la Research Associate in Obstetrics de la Universidad de Pennsyilvania (6) afirmó (1955), que las emociones sexuales de la mujer (woman's sexual emotions) conciernen a más aspectos de su vida que a los de sus relaciones con el sexo opuesto. Estos aspectos más amplios de su comportamiento sexual y de sus sentimientos, aunque afectan a muchas partes de la vida de la mujer, por lo general se desprecian; cuando no se ignoran por completo, se contemplan como partes de su función biológica, separadas y no relacionadas entre sí.
En esta actitud está implícita la discriminación cultural que se arrastra contra la mujer. En muchos aspectos se contempla a la mujer como una fotocopia del hombre. A menudo, sus características sexuales específicas se subrayan en la medida en que son de interés para el sexo opuesto.
Todo un alegato contra el falocentrismo exclusivista, y a favor del entendimiento de la maternidad como parte de la sexualidad femenina Una sexualidad conforme a la cual las mujeres pariríamos con placer, y los seres humanos crecerían en la expansión de su capacidad orgástica; expansión incompatible con la dominación masculina, el estado de sumisión y el fratricidio.
Por otra parte el útero ha sido considerado el centro del esqueleto erógeno de la mujer; por ejemplo, la sexóloga francesa Maryse Choisy (1976) (7) asegura que el orgasmo cervico-uterino, que arranca en el cuello del útero, es el más auténtico y difiere de todos los otros placeres en intensidad, profundidad, calidad, y sobre todo en ritmo y en extensión; es más difuso. Termina por abarcar el cuerpo entero.
Es decir, el latido del útero irradia olas de placer, como también hace cuando tiembla. Yvonne Knibielher (1975) (8) cita al anatomista francés Ambroise Paré del siglo XVI, que recomienda al esposo que efectúe a la mujer caricias previas a la cópula, hasta que ella se embargue de deseo… lo que sucede en el momento en que su matriz le tiembla (‘lorsque sa matrice lui frétille’), poniendo de manifiesto el conocimiento antiguo que asociaba la excitación sexual de la mujer con el temblor y el latido del útero. Para los griegos también la frigidez sexual de la mujer estaba asociada a la inmovilización del útero; de ahí el nombre de ‘histeria’ que procede de hystera (útero en griego). Paré también aseguraba que la acción y utilidad de la matriz es concebir y engendrar con un placer extremo. .
Otro trabajo también muy desconocido es el estudio de Ramón Serrano Vicens (9) sobre la sexualidad de la mujer, que llevó a cabo dejando hablar de sus experiencias íntimas a 1.417 mujeres, de todas las esferas sociales y de todas las edades. Alfred Kinsey visitó a Serrano Vicens cuando llevaba computadas 1300 entrevistas, y ya entonces aseguró que se trataba del trabajo más completo llevado a cabo en toda Europa. Sin embargo, a pesar del apoyo del mismo Kinsey, los resultados de su investigación no pudieron hacerse públicos hasta varios años después. La conclusión de la investigación de Serrano Vicens es que la capacidad sexual y orgástica de la mujer es mucho mayor que lo que normalmente se admite, y además dista mucho de ser exclusivamente falocéntrica; en la práctica esa capacidad se desarrolla en una alta proporción al margen del coito, lo que supone todo un varapalo a la institución de la pareja heterosexual estable: aparece antes de la pubertad, no está vinculada a la reproducción, y es muy variada y diversa (utiliza la idea de que es tan única como las huellas dactilares). Afirma que esta altísima capacidad orgástica de la mujer se ha mantenido oculta convirtiendo sus manifestaciones en algo patológico: la ninfomanía. En su estudio un 2,5 % de mujeres tenían de modo habitual de 15 a 20 orgasmos consecutivos, e incluso más; este dato nos da una idea de lo que sería la sexualidad femenina en una sociedad no patriarcal. Otro aspecto de la investigación es la variedad de modalidades en las que la sexualidad de las mujeres se desarrollaba, y en las que el autoerotismo y la homosexualidad aparecían de manera muy importante. También señala que el desarrollo de unas determinadas prácticas sexuales no parecía excluir u obstruir las otras, sino que en general sucedía al revés; por ejemplo, a mayor desarrollo de la capacidad orgástica en la infancia y en la adolescencia, con prácticas solitarias o con amigas (homosexualidad), mayor capacidad orgástica en las relaciones coitales conyugales había después.
Serrano Vicens compartió con Juan Merelo-Barberá (10) sus investigaciones, entre ellas que el orgasmo en el parto es un hecho corriente, y no insólito ni raro en la naturaleza de la mujer (Merelo-Barberá). Serrano Vicens había encontrado algunos casos de partos orgásmicos, y al contárselo a Kinsey éste le contesto que él había conocido también tres casos. Por su parte Merelo-Barberá, en su propia investigación halló nueve casos, y Claude Schebat (Hospital Universitario de Paris) 14 en 254 partos observados. ¡Pero también Masters y Johnson en su libro relatan haber conocido doce casos de partos orgásmicos! Así mismo, en El Informe Hite, la autora dice: unas cuantas mujeres mencionaron el parto como otra especie de orgasmo… incluso… una de ellas dijo que “el nacimiento de mi primera hija ha sido considerado por mí como el mayor orgasmo de mi vida”.
Como es sabido, Merelo-Barberá presentó un informe sobre la relación entre el orgasmo y el parto en el Congreso de Ginecología de París, en 1974; no hubo réplica ni crítica ni debate: sólo el silencio y alguna aislada iniciativa como la de Schebat. Pero lo que sí hubo fue un firme cierre de filas, que hizo que a Serrano Vicens le costara tanto trabajo editar su libro, incluso que fuera perseguido por un artículo publicado en una revista especializada (ver al final carta de Juan Merelo-Barberá a Serrano Vicens).
Serrano Vicens también explica (Informe sexual de la mujer española (9)) la relación entre esta represión específica de la sexualidad de la mujer y la imposición social de la dominación masculina, una explicación que tiene un gran valor proviniendo de un hombre, y por la que demuestra su sensibilidad y su integridad humana.
Cierre de filas, Santiago y cierra España. ¡Pero qué poco importa que las mujeres y las criaturas sufran los terribles dolores del parto! La cantidad de sufrimiento que conlleva esta violación de nuestros cuerpos es casi infinita. La poca divulgación de estas informaciones, realizada además por separado, permite entender en parte nuestra falta de reacción, de las mujeres en general y de las científicas en particular, ante un asunto tan importante. Es hora de retomarlo y que desde el feminismo se aborde la recuperación de la maternidad, no como esclavitud ni como carga ni como enfermedad, sino como una opción gozosa del desarrollo de nuestra sexualidad y de nuestras vidas.
Para que cese la orfandad (Victoria Sau (11) y que el dolor de la falta de madre (Luce Irigaray (12) deje de perseguirnos.



"En el patriarcado, todo el mundo está huérfano de madre".

Victoria Sau: La maternidad, una impostura. M = f (P)



¿Dónde quedan, para nosotras, lo imaginario y lo simbólico de la vida intrauterina y del primer cuerpo a cuerpo con la madre? ¿En que noche, en qué locura quedan abandonados?...Deseo loco, esta relación con la madre, ya que constituye el 'continente negro' por excelencia. Permanece en la sombra de nuestra cultura, es su sombra y sus infiernos...
Luce Irigaray: El cuerpo a cuerpo con la madre.



NOTAS:


(1) LEA MELANDRI, La infamia originaria, Hacer-Ricou, Barcelona 1977
(2) GRANTLEY DICK READ, Childbirth without fear, 4th ed. Harper and Row, New York 1972; Revelation of childbirth, William Heinemann Medical Books, 1945.
(3) CLAUDIO BECERRO DE BENGOA entrevista de Mayka Sánchez, El País
25.09.1995. Becerro de Bengoa es autor de: Educación maternal y beta-
endorfinas en plasma materno durante el parto. Tesis Doctoral, Universidad
Complutense de Madrid, Facultad de Medicina, 1992.
(4) FREDERICK LEBOYER, El parto: crónica de un viaje, Alta Fulla, Barcelona
1976.
(5) WILLIAM MASTERS y VIRGINIA JOHNSON, Human Sexual Response, Little, Brown & Co, Boston1966.
(6) NILES NEWTON, Maternal emotions, Nueva York 1955.
(7) MARYSE CHOISY, La guerre des sexes, Publications Premièrs, Paris 1970.
(8) YVONNE KNIBIELHER, Histoire des Mères, Montalba, 1977.
(9) RAMON SERRANO VICENS, La sexualidad femenina, Júcar, Valencia 1972; Informe Sexual de la Mujer Española, Lyder, Madrid 1977.
(10)JUAN MERELO BARBERA, Parirás con placer, Kairós, Barcelona 1980.
(11)VICTORIA SAU, La maternidad: una impostura, M = f(P), Revista Duoda nº 6, Universidad de Barcelona 1994.
(12) LUCE IRIGARAY (1981), El cuerpo a cuerpo con la madre, laSal ed. de les dones, Barcelona 1985.